Palabras Claves
Niños más imaginativos si juegan al aire libre
2012-08-17
Aunque en la vida urbana actual se hace difícil, los expertos recomiendan que los niños pasen el mayor tiempo posible de juego al aire libre, ya que eso fomenta su autonomía, impulsa la creatividad del niño, su autonomía y sus relaciones sociales, dice Consumer.
El juego al aire libre proporciona beneficios al niño en el plano psicológico y mental del niño, aunque tal vez no sean siempre evidentes. Estas actividades exigen a los niños pensar de forma creativa, estimulan su curiosidad y les obliga a tomar decisiones y resolver dificultades a través de su imaginación.
En general, la casa, e incluso los espacios públicos destinados a juegos, como ludotecas o parques infantiles, están organizados. En la naturaleza, sin embargo, el niño se enfrenta a un espacio abierto, donde los límites para sus juegos y actividades los tiene que poner él mismo, con su creatividad e imaginación.
La naturaleza proporciona al niño, asimismo, la oportunidad de tener interacciones sociales de calidad con otros pequeños de su edad, o similar. Muchos niños, sobre todo los que no tienen hermanos, necesitan salir del entorno hogareño para vincularse con otros pares; y comenzar a tener contactos y relaciones con ellos.
Los recién nacidos necesitan pasear al aire libre
Los niños pueden disfrutar del aire libre casi desde que nacen. Un informe médico elaborado por la Comisión Paritaria de Pediatría del Área 10 del Hospital de Getafe, en Madrid, concluye que los recién nacidos pueden salir de paseo desde que llegan a casa, lo que "constituye un estímulo para el desarrollo del niño".
Este grupo de pediatras recomienda, no obstante, que en invierno las salidas con los neonatos sean durante "las horas soledas"; y con el bebé bien abrigado. Por el contrario, en verano los paseos deben realizarse durante las horas menos calurosas, y con el pequeño ligero de ropas.
Es importante que, además, el niño reciba la luz del sol. Su acción es necesaria para que su piel sintetice vitamina D, que hace, entre otras cosas, que sus huesos asimilen el calcio que precisan. No obstante, debemos tener algunas precauciones cuando se trata de exponer al sol a los pequeños: los bebés tienen la piel muy sensible, por lo que en verano no pueden recibir la incidencia directa de sus rayos de modo directo.
© NOTIPEQUES
Envia esta noticia a un amigo o amiga
