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El sistema natural de aprendizaje de los bebés ayudará a crear computadoras inteligentes


2012-03-19


Investigadores de la Universidad de California en Berkeley, en Estados Unidos, están estudiando la forma en que los bebés, niños pequeños y preescolares aprenden de su entorno para aplicarlo a la creación de futuras computadoras inteligentes, informa Tendencias 21. De su trabajo se desprende que los niños más pequeños son capaces de resolver problemas que siguen siendo un reto para los ordenadores, como el aprendizaje de idiomas o averiguar relaciones causales, por lo que aspiran a crear equipos más inteligentes asemejándolos a los niños.

De todos los primates, los humanos son los que tienen la infancia más larga, y este amplio periodo de crianza y exploración es clave para aprender a sobrevivir en la compleja edad adulta. Resulta curioso además que esta etapa coincida evolutivamente con un mayor desarrollo del tamaño del cerebro. Así, si un recién nacido tiene un promedio de 100.000 millones de neuronas, cada una de ellas tejerá una sólida red de sinapsis o conexiones neuronales, hasta llegar a las 15.000 con dos o tres años, lo que permite a los niños aprender idiomas, socializarse y encontrar la manera de sobrevivir y crecer en su entorno.

El fascinante mundo de la infancia ha intrigado a los investigadores durante décadas. Ahora, científicos de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, tratan de aprovechar la inteligencia cognitiva de los bebés, niños pequeños y preescolares para programar ordenadores que sean capaces de pensar como humanos.

“Los niños son la mayor máquina de aprendizaje del universo. Imagina si los ordenadores pudieran aprender tanto y tan rápido como ellos”, apunta Alison Gopnik, psicóloga en la UC Berkeley y autora de El científico en la cuna y El bebé filosófico. En la misma línea, su compañero Tom Griffiths, director del Laboratorio de Neurociencia Computacional en Berkeley, asegura que “los niños pequeños son capaces de resolver problemas que siguen siendo un reto para los ordenadores, tales como el aprendizaje de idiomas o averiguar las relaciones causales”.

Los investigadores han llegado a estas conclusiones tras realizar una amplia gama de experimentos con pequeños de diversas edades, en los que han demostrado que, sobre todo los más jóvenes, ponen a prueba hipótesis, detectan patrones estadísticos y sacan conclusiones, adaptándose constantemente a los cambios. Por ello, tienen la esperanza de “crear ordenadores más inteligentes, haciéndolos un poco más como niños”, explica Griffiths.

“El juego espontáneo y la fantasía es tan importante como leer y hacer ejercicios”, señala Gopnik. Para los investigadores de Berkeley la exploración es una pieza clave en el aprendizaje infantil, por lo que anima a padres y educadores a dejar a un lado las tarjetas didácticas (flash cards, en inglés), los juegos de aprendizaje electrónicos o las tareas de memorización, para favorecer que los pequeños sean libres para descubrir e investigar por sí mismos.

Gopnik contrapone ese poder de la imaginación y el razonamiento hipotético de los niños con el juicio adulto, centrado en lo que es relevante para conseguir sus objetivos. Sin embargo, considera que la combinación “mente abierta” de los niños y “mente meta” de los adultos es ideal para enseñar nuevos trucos a los equipos.

© NOTIPEQUES

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