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La injusticia de los niños y jóvenes indocumentados en Estados Unidos


2010-06-14


Es una situación "kafkiana" a la que deberían dar solución. Se trata de los niños hijos de emigrantes latinos en Estados Unidos, que llegaron al país cuando eran pequeños, de la mano de sus padres, emigrantes ilegales. Crecieron en el país, muchos sólo hablan inglés pero a esta llamada generación "1.5", le está prohibido trabajar y se arriesgan a ser deportados a países de los que ni siquiera tienen recuerdo. La web de BBC News les dedica un amplio reportaje bajo el título "Una generación sin identidad en Estados Unidos".

Aunque no existen cifras oficiales de la cantidad de niños indocumentados en Estados Unidos, el Centro Hispánico Pew calcula que un 7% de los niños hispanos son inmigrantes no autorizados."Temen ser deportados pero muchos no conocen otro idioma que no sea inglés, y no conocen sus países de origen", dice Rubén Rumbaut, un profesor de la Universidad de California en Irvine que acuñó el término "generación 1.5".

Los niños sin papeles pueden asistir a la escuela primaria y secundaria, pero ingresar a la universidad puede presentar dificultades. Se calcula que aproximadamente 65,000 estudiantes indocumentados (hispanos y no hispanos) se gradúan cada año de la escuela secundaria, según la organización College Board.

Andrea Huérfano llegó a los 14 años con su familia a Estados Unidos. Su padre, colombiano, solicitó asilo político, pero murió de cáncer antes de que se tomara una decisión sobre su solicitud. Andrea ya tenía 19 años, así que era adulta y se quedó sin un estado migratorio claro. El año pasado fue arrestada cuando fue a un juzgado a pagar una multa por pasarse un semáforo en rojo. Salió del centro de detención a los diez días, tras una campaña de presión para evitar su deportación. Le dieron seis meses más para preparar su caso. Esta semana tiene que presentarlo y si no convence a los jueces será detenida de nuevo.

Walter Lara pasó por algo similar. Lo detuvieron el año pasado antes de abordar un ferry hacia la isla Fisher en Miami. Las autoridades migratorias no pudieron encontrar su nombre en la base de datos y lo llevaron al Centro de Transición Broward en Pompano Beach. "Cuando llegué, no sabía que esperar. Me tuvieron que explicar lo que el lugar era. Vi mucha gente allí, usaban un uniforme naranja", le dice Lara a BBC Mundo. Walter fue liberado 20 días después y tuvo que firmar un documento en el que aceptaba dejar Estados Unidos de manera voluntaria antes de julio de 2010. Tras una campaña muy activa, que incluyó visitas de varios senadores en Washington, Walter consiguió un permiso temporal para quedarse en el país por un año más.

El joven explica que ir a Argentina, el lugar en el que nació, significa para él un viaje a lo desconocido. "Yo llegué aquí a los tres años y nunca regresé. Crecí en Miami. No tengo ningún recuerdo de ese lugar, excepto por lo que mi familia me cuenta y me muestra en libros".

Andrea y Walter tienen la esperanza de que el Congreso aprueba un proyecto de ley conocido como el "Dream Act", que estipula beneficios migratorios para quienes llegaron a Estados Unidos de niños.

Según el proyecto, la ley le concedería un permiso de residencia por seis años a la gente que llegó a Estados Unidos antes de cumplir los 15 años y que haya vivido en el país por más de cinco años. Después de este período, quienes hayan terminado una carrera de dos años o hayan hecho el servicio militar por dos años podrían solicitar la residencia permanente. No pueden recibir ayuda del gobierno y deben probar buen carácter moral.

En el clima económico actual, el medio millón de jóvenes ilegales que podrían resultar amnistiados entrarían a competir en un mercado en el que el empleo es escaso. Y si lo logran, al menos en el corto plazo, esto significaría que medio millón de estadounidenses se quedarían sin trabajo

Diferentes versiones del proyecto fueron presentadas al Congreso, pero nunca han pasado. El proyecto fue reintroducido en el Congreso y la Cámara en 2009.

Pero quienes se oponen a la propuesta afirman que promueve la inmigración ilegal y que puede afectar el mercado laboral. "En el clima económico actual, el medio millón de jóvenes ilegales que podrían resultar amnistiados entrarían a competir en un mercado en el que el empleo es escaso. Y si lo logran, al menos en el corto plazo, esto significaría que medio millón de estadounidenses se quedarían sin trabajo", dice Roy Beck, director ejecutivo de la organización Numbers USA que aboga por la reducción de la inmigración.

Barack Obama apoyó el proyecto Dream Act durante su campaña para llegar a la presidencia, añadiendo que no quería "dos clases de ciudadanos" en el país y que quería que "todo el mundo pueda prosperar". Pero pocos piensan que Obama pueda discutir el tema de la inmigración pronto. "El presidente tiene muchos asuntos en su cabeza y me sorprendería mucho si puede proponer una reforma migratoria después de haber gastado un capital político enorme en la reforma del sistema de salud", dice Gregory Rodríguez, columnista del diario LA Times.

© NOTIPEQUES

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