Palabras Claves
La mexicana Imelda Gómez, heroína de los niños con cáncer
2012-01-12
Imelda Gómez Molina, de 51 años, es "la nana" de 245 niños víctimas del cáncer, para quienes cocina y entrega su apoyo diariamente en la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer, "mi trabajo es animar a estos niños para que sigan luchando por vivir", contó a El Heraldo de Chihuahua.
Por 2 años y medio, Imelda ha jugado el papel de cuidadora y guía de estos pequeños, que la consideran incluso como una madre y amiga, pues es ella quien se ha encargado de impulsarlos a luchar en la dura batalla contra el cáncer.
Nacida en el municipio de Aldama, la señora Imelda se vio obligada a enfrentar las carencias económicas desde pequeña; tras la muerte de su madre, Gómez, de 11 años, su padre y sus 5 hermanos abandonaron su hogar y se mudaron a la capital del estado, donde a la edad de 18 años Imelda consiguió su primer trabajo en un supermercado, "a pesar de que sólo estudié la primaria, soñaba desde niña con ser una chef reconocida y alegrar a los demás con mi trabajo".
Una vez que esta querida nana contrajo matrimonio, comenzó una nueva etapa como esposa y madre, "la comprensión de mis hijos es indispensable en mi vida; a pesar de los sacrificios por los que pasamos juntos, ellos me alientan cada día para que continúe esforzándome".
Hacia el año 2000, Imelda decidió viajar a Estados Unidos en busca de un trabajo que le permitiera sacar adelante a sus 5 hijos, sin embargo, fue deportada meses después, y, desalentada, comenzó a trabajar en una maquiladora.
"A pesar de la injusticia y el desamor que vemos a diario en el mundo, yo he sido testigo de que la buena voluntad existe en muchas personas", comentó Imelda, refiriéndose al momento en el que el gerente de un comedor industrial le dio la oportunidad, en el año 2001, de obtener su primer trabajo como cocinera y posteriormente como supervisora del comedor industrial.
Sin embargo, Imelda no había descubierto su vocación aún; a mediados del 2009 comenzó a trabajar como cocinera en el albergue de AMAC, donde conoció a Ulises, un pequeño que a sus 11 años se encontraba luchando por sobrevivir entre quimioterapias y hospitales, "como la mayoría de los pequeños que tienen cáncer, Ulises no tenía fuerza ni ánimos para comer o ponerse de pie, así que lo animé a probar una sola vez mi comida y a partir de ese momento dejó de comer en el hospital para venir al albergue conmigo".
Así fue como doña Imelda descubrió su pasión por ayudar a estos pequeños y pasó a ser una de las personas más queridas en el albergue, "estos niños son parte de mi familia y apoyarlos es mi todo", comentó orgullosa.
© NOTIPEQUES
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