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Polémica médica en torno a posibles transplantes de úteros


2011-06-20


La ciencia médica contempla en un futuro inmediato el transplante de úteros como sistema para que mujeres con problemas de embarazo y concepción puedan tener hijos por sí mismas, y sin recurrir a fertilizaciones in vitro o vientres de alquiler. Algo que algunos consideran una frivolidad, dice El Mundo.

Un equipo de expertos suecos parece estar dispuesto a llevarlo a la realidad con garantías –sería el segundo que se hace en la Historia– en menos de un año. La noticia saltó a los medios británicos gracias al testimonio de una de las parejas seleccionadas hasta ahora por estos investigadores. Eva y Sara Ottoson, madre e hija, están dispuestas a someterse a esta operación.

Sara, de 25 años, sufre una rara enfermedad que impidió el correcto desarrollo de su aparato reproductor y hace imposible que geste a un feto. Eva lo tiene claro: "Ambas pensamos que es sólo un útero. Ella lo necesita más que yo", declaraba a la prensa del Reino Unido, país en el que reside.

Pero la intervención que salvaría estas dificultades para tener un hijo "es mucho más complicada que otros trasplantes de órganos sólidos", reconoce al diario español Mats Brännström, catedrático de Ginecología y Obstetricia en el Hospital Universitario Sahlgrenska, en Goteborg (Suecia) y director del proyecto que persigue realizar este trasplante.

El trasplante de útero es una de las vías posibles para satisfacer los deseos de maternidad y de gestación de aquellas mujeres que no pueden concebir y desean un embarazo. Como Sara, que descubrió en su adolescencia que sufría el síndrome de Rokitansky-Küster-Hauser, también conocido como agenesia vaginal.

Se trata de una anomalía del crecimiento de los conductos de Müller que causa malformaciones en la vagina, el cérvix y el útero, en los casos más graves. Una de cada 5.000 mujeres sufre este trastorno y no puede tener hijos, aunque técnicamente son fértiles, ya que los ovarios no están afectados.

"El diagnóstico se hace cuando las niñas acuden a la consulta porque no tienen menstruación", explica Javier de Santiago, jefe del Servicio de Ginecología del Hospital de La Paz (Madrid). "Cuando las pacientes tienen deseos de mantener relaciones, se les hace una reconstrucción de la vagina", añade. Pero siguen siendo estériles.

La idea de trasplantar el útero a mujeres que sufren éste u otros problemas viene de lejos. En 1918 se llevó a cabo el primer intento, aunque sin éxito. El siguiente se realizó en Arabia Saudí en el año 2000 y, aunque el resultado fue en principio satisfactorio, tres meses después los médicos tuvieron que extirpar el útero a la paciente por problemas de riego sanguíneo.

Éste es, precisamente, uno de los mayores obstáculos de la operación. "La cirugía se hace a nivel muy profundo en la pelvis y es difícil obtener vasos largos [para conectar bien el órgano]", explica Mats Brännström, que asegura que a su favor está más de una década de estudios sobre la materia.

"Empezamos a trabajar con animales en 1999 y hemos demostrado por primera vez que es posible lograr una descendencia normal después de un trasplante alogénico [genéticamente incompatible] de útero", subraya el ginecólogo sueco. "También hemos conseguido la supervivencia a largo plazo de este órgano en trasplantes en babuinos y otros animales".

El fracaso del precedente saudí se podría explicar por la falta de entrenamiento de los médicos que lo llevaron a cabo. "El problema es que no habían hecho muchos estudios. Nosotros llevamos 10 años investigando sobre los tratamientos inmunosupresores, la conservación del tejido, la fertilidad después del trasplante, las técnicas quirúrgicas, etc.", señala César Díaz García, del Hospital La Fe de Valencia, que colabora con Brännström en este proyecto y está aprendiendo la técnica.

© NOTIPEQUES

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